Cráter de Groenlandia: el sorprendente impacto de hace 58 millones de años

Bajo casi un kilómetro de hielo se esconde el cráter de Groenlandia, una cicatriz de 31 kilómetros de diámetro que quedó oculta durante millones de años. La descubrieron por accidente, cambió de edad dos veces según los estudios, y todavía tiene un vecino que nadie termina de explicar del todo.

¿Qué es el cráter Hiawatha, exactamente?

El cráter Hiawatha es una estructura de impacto ubicada bajo el glaciar del mismo nombre, en el noroeste de Groenlandia. Mide unos 31 km de ancho y tiene una profundidad de borde a fondo de alrededor de 320 metros, con un abultamiento central de unos 50 metros que es típico de los cráteres de impacto de gran escala. Lo causó un asteroide de hierro de aproximadamente 1,5 km de diámetro que se estrelló contra la superficie con una violencia difícil de imaginar.

cráter de Groenlandia

El descubrimiento bajo el hielo

Nadie estaba buscando un cráter cuando lo encontraron. En 2016, un equipo del Instituto Alfred Wegener sobrevoló la zona con radares de penetración de hielo como parte de un relevamiento de rutina, y notó una depresión circular en el lecho rocoso, oculta bajo la capa helada. Al cruzar esos datos con información previa de la misión Operation IceBridge de la NASA, la forma circular y el abultamiento central no dejaron dudas: era un cráter de impacto, y uno enorme. El hallazgo se hizo público en 2018 y fue una sorpresa para toda la comunidad científica, porque un cráter de ese tamaño había pasado completamente desapercibido, cubierto por hielo durante quién sabe cuánto tiempo.

cráter de Groenlandia

Una edad que lo cambia todo

Ahí empezó la verdadera pregunta: ¿cuándo cayó? Las primeras estimaciones eran vagas, y hasta se llegó a especular que el impacto podía tener apenas miles de años, lo que habría significado que ocurrió con humanos ya caminando por la Tierra, y algunos lo vincularon con la hipótesis del impacto del Younger Dryas, un período de enfriamiento abrupto hace unos 12.900 años.

La respuesta llegó en 2022, cuando dos equipos de investigación independientes —uno del Museo de Historia Natural de Dinamarca y otro del Museo Sueco de Historia Natural— dataron el cráter por separado, con métodos distintos: uno analizó granos de arena calentándolos para medir el gas argón liberado, y el otro usó datación de uranio en cristales de circón extraídos de las rocas del impacto. Los dos métodos coincidieron en el mismo resultado: el impacto ocurrió hace 57,99 ± 0,54 millones de años, en el Paleoceno tardío.

Eso descarta por completo cualquier relación con humanos o con extinciones recientes de megafauna: en esa época, Groenlandia ni siquiera tenía hielo. Era una selva templada. El cráter estuvo ahí, bajo capas de hielo que se acumularon mucho después, guardando el secreto durante casi 58 millones de años.

cráter de Groenlandia

El misterioso segundo cráter

Para sumarle intriga al asunto, en 2018 ese mismo equipo de investigadores detectó, a 183 km al sudeste de Hiawatha, otra estructura circular de 36,5 km de diámetro bajo unos 2 km de hielo, con su propio abultamiento central y una anomalía gravitacional negativa que es característica de los cráteres de impacto. Todo indica que “muy probablemente” también es un cráter de impacto, aunque todavía no está confirmado del todo.

Lo que nadie sabe con certeza es si está relacionado con Hiawatha. Son de tamaño similar y están relativamente cerca uno del otro, lo que tienta a pensar en un mismo evento — quizás un asteroide que se fragmentó antes de impactar, como pasó con el cometa Shoemaker-Levy 9 en Júpiter. Pero el segundo cráter se ve más erosionado y el hielo que lo cubre está mucho menos perturbado que el de Hiawatha, señales que apuntan a que podrían ser de épocas distintas. Por ahora, sigue siendo una pregunta abierta que la ciencia todavía no cerró.

cráter de Groenlandia

Por qué esto importa

El caso del cráter de Groenlandia es un recordatorio de lo poco que sabemos todavía sobre nuestro propio planeta. Groenlandia es una de las regiones menos exploradas geológicamente, y este cráter — del tamaño de una ciudad — se mantuvo invisible hasta que la tecnología de radar lo suficientemente precisa estuvo disponible. Si un impacto de esta escala pudo pasar desapercibido bajo el hielo durante décadas de exploración polar, cabe preguntarse cuántas otras cicatrices similares siguen esperando a ser descubiertas, tanto en Groenlandia como en la Antártida.

Otros misterios que la ciencia sigue descifrando

Las sorpresas geológicas no son exclusivas del hielo. Mientras este cráter esperó casi 58 millones de años para ser descubierto, hay formas de vida que desafían la escala del tiempo de otra manera: los tardígrados que sobrevivieron al vacío total del espacio demuestran que, a veces, lo más resistente no es una roca, sino un animal de menos de un milímetro.

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